Caminar Hacia la Luz

Visión y revelación de Jane Hansen Hoyt
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La novia se prepara

La novia se prepara

Olivia-and-DustinOlivia y Dustin oran y participan de la Santa Cena juntos al comenzar su vida como esposos. El 31 de julio de 2015 tuvimos una boda en la familia. Ustedes ya saben que no hay nada como esa anticipación que se siente cuando viene una boda. Hay expectativa y emoción en el ambiente desde el momento en el que la pareja se compromete hasta el momento en el que se realiza el evento. Por alguna razón, esa anticipación y emoción que le acompañan siempre están en nuestros pensamientos.

Comienza con cosas grandes como elegir el lugar en donde se llevará a cabo. ¿Será lo suficientemente grande para albergar a toda la familia y amigos en la lista de invitados? Una vez se toma esa decisión, está la importante duda de quién oficiará la ceremonia y si la persona estará disponible y dispuesta. ¿Cuáles requisitos les dará para la consejería prematrimonial tanto a la novia como al novio? Este es el tiempo para pensar insistentemente en los requisitos de un matrimonio y en lo que Dios tiene que decir al respecto.

Claro que hay que pensar en los colores que eligió la novia, en las flores que llevará en su ramo y las que decorarán el lugar, llenando el lugar y el día de color, fragancia y belleza.
Pero estoy segura de que todos estarán de acuerdo en que el principal foco de atención es la novia y cómo se ha arreglado y preparado para este día tan especial en su vida.

Varios meses antes de la boda, la novia, su mamá y la que será la suegra, ambas abuelas y las damas de compañía pasaron un alegre día juntas en Seattle viendo a la novia probarse un vestido tras otro. ¡Pueden imaginar la emoción cuando salió vestida con el que sería el vestido. Todas exclamamos, “¡Ése es!” Ella lo sabía y todas nosotras también. De repente, vimos ese “resplandor” que tienen las jóvenes enamoradas que se preparan para el más maravilloso momento de su vida. Ese momento en el que se parará delante de quien ama y se entregará a él por el resto de su vida. Todas lo vimos. Todas supimos que Olivia había encontrado ese vestido que la haría lucir esplendorosa y que avivaría más el amor del novio por ella en el día de la boda.

Al pasar meses y días y acercarse la fecha elegida para la boda, hubo un sinfín de almuerzos, despedidas de soltera, cenas especiales, elección de regalos. Fue como si toda la familia hubiera sido atraída a ese momento especial de Dustin y Olivia. Un gran sistema de apoyo les rodeaba como una nube de testigos que felices los animaban en el camino.

Y llega el día con su increíble explosión de actividad. Peinados, maquillaje, vestidos, chicos vestidos de esmoquin luciendo muy guapos mientras que las chicas revolotean con todas las exigencias del día que culminarían en “el momento”.  

La música comienza a sonar y el cielo indica algo para lo que nadie se puede preparar. ¡Un matrimonio está a punto de celebrarse! La unión de un hombre y una mujer en santo matrimonio. Su plan desde el inicio de los tiempos.

El sonido de las notas musicales incrementa llamando a la novia y a su padre para que entren con toda su gloria. Ella lentamente comienza su caminata de brazo de su padre. Para mí, este es el momento que más se asemeja a nuestro caminar con nuestro Novio celestial, que ha estado de pie esperándonos por toda la eternidad. Él ha esperado con amor y ternura. Él ha esperado con ese ofrecimiento de compromiso y pacto eternos. Casi puedo escucharlo decir, “¡La Novia se ha preparado!” Siempre lloro. Mi corazón late con tan solo pensar en ese glorioso momento que está por venir.
En Oseas, Dios habla de su pacto renovado con Israel en la forma de votos matrimoniales. Él promete una relación caracterizada por permanencia, estándares correctos, trato justo, amor que nunca falla y ternura.

Escuche lo que Él dice en su compromiso en Oseas 2:19-20.

“Yo te haré mi esposa para siempre, y te daré como dote el derecho y la justicia, el amor y la compasión. Te daré como dote mi fidelidad, y entonces conocerás al Señor.”

En el mundo de hoy con frecuencia escuchamos que los hombres jóvenes le temen al compromiso. Sin embargo, al leer, ése fue el punto de inicio y fundamento principal de la invitación de Dios a unirse en matrimonio con Su pueblo. Lo que seguiría serían el amor, la compasión y la misericordia. ¡Qué extraordinaria invitación!

Esa invitación está abierta a todos. Nos ofrece Su amor que nunca falla. Los sonidos de la música celestial están invitándonos a que nos preparemos. La Cena de las Bodas del Cordero está pronta.


* Este es el  momento tan significativo en el que Olivia y Dustin participaron de la Santa Cena y oraron juntos al comenzar su vida como esposos.

¡Oh! Amor que no me dejarás,
Descansa mi alma siempre en Ti;
Es tuya y Tú la guardarás,
Y en lo profundo de Tu amor,
Más rica al fin será

El evangelio en una palabra
Clave su Estaca en el Suelo
 

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