Caminar Hacia la Luz

Visión y revelación de Jane Hansen Hoyt
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Correr la carrera de la fe

Concluyeron los juegos olímpicos de río 2016

runnerSe escucharon abucheos de tristeza cuando el Presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach, anunció: “Declaro clausurados los XXXI Juegos Olímpicos.”

En mi casa también hubo abucheos de tristeza. Tony y yo disfrutamos viendo este evento tan memorable en el que los corredores, nadadores, gimnastas y otros diestros atletas del mundo entero se reunieron en una atmósfera de espíritu deportivo para competir por una medalla de oro, plata o bronce.

Hubo muchas victorias maravillosas en estos juegos. Quienes participaron han vivido vidas tan disciplinadas, entrenando durante meses y años. ¡Ahora, finalmente, llegaba el momento en el que posiblemente podrían ganar el premio de oro, plata o bronce!

Sin embargo, uno de los momentos más destacados fue una muestra distinta del espíritu deportivo, de bondad y de gracia. Fue un momento que tocó nuestro corazón.

Dos corredoras de distancia, Abbey D’Agostino de EUA y Nikki Hamblin de Nueva Zelanda corrían los 5000 metros de mujeres, cuando colisionaron, habiendo avanzado unos 3200 metros en la carrera. Según los informes, Hamblin redujo su paso para evitar chocar contra otra corredora, cuando D’Agostino parece que impactó a Hamblin desde atrás y ambas cayeron a la pista. D’Agostino se levantó, pero vio que Hamblin estaba en problemas y se detuvo a ayudarla a ponerse de pie. Trataron de continuar, pero D’Agostino mostraba dolor por un golpe en su pierna. “Casi no podía estar en pie”, dijo Hamblin. Hamblin la ayudó a ponerse de pie, pero D’Agostino no pudo seguir corriendo y le dijo a Hamblin que siguiera sin ella.

Al hablar Hamblin con los reporteros después, dijo, “Caí y pensé, ‘¿Qué está pasando? ¿Por qué estoy en el piso?’ Luego, una mano en mi hombro y D’Agostino decía, ‘Levántate, levántate, tenemos que terminar esto.’ Y yo pensé, ‘Sí, tienes razón. Son las Olimpíadas. Tenemos que terminar esto.’”

Hamblin prosiguió, “Estoy tan agradecida con Abbey por haber hecho eso por mí. Esa chica es el espíritu olímpico en persona. No la conocía y, ¿no les parece maravilloso? Sin importar la raza ni el resultado en el tablero, ese fue un momento que nunca olvidaremos por el resto de nuestra vida... esa chica sacudiéndome el hombro diciendo, ‘Vamos, levántate’”.

La carrera de la fe

Cada uno de nosotros está en una carrera. Hay veces en la carrera en las que usted se cansa o tal vez algo ocurre que usted no había planeado y tropieza, o hasta cae al suelo, como le sucedió a esta corredora olímpica de distancia. En esos momentos, como con la joven corredora, nos preguntamos “¿Qué está pasando? ¿Por qué estoy en el piso?” Yo quiero ser de esas personas que se detiene para decirle, “Vamos, levántate. ¡Tenemos una carrera que correr!”

Necesitamos alentarnos unos a otros en esta carrera. Necesitamos ayudarnos a mantener los ojos en la meta. Es necesario levantar al otro y seguir corriendo. El mundo nos está viendo. Así como los atletas olímpicos dan de sí mismos para alcanzar el objetivo, nosotros también nos hemos invertido en ganar la carrera que tenemos delante.

Disciplina para una carrera de larga distancia

Me gusta mucho la manera en la que la versión The Message expresa esta verdad en Hebreos 12:1-2
En el  capítulo anterior, Hebreos 11, descrito como el capítulo de la fe, se hace una revisión de las experiencias triunfales de los héroes hebreos de la fe. Por lo tanto:

¿Ves lo que esto significa—todos esos pioneros que abrieron el camino, todos esos veteranos que nos animan a seguir? (Refiriéndose a los héroes de la fe mencionados en Hebreos 11.)

Significa que más nos vale ponernos a trabajar. Alístate, comienza a correr y nunca te detengas. Nada de grasa espiritual extra, nada de pecados parasitarios. Fija los ojos en Jesús, quien comenzó y terminó esta carrera en la que estamos. Estudia para ver cómo lo logró Él. Porqué Él jamás perdió de vista el lugar a donde iba –ese final tan emocionante en Dios y con Él—es por eso que pudo soportar lo que viniera: cruz, vergüenza, lo que fuera. Y ahora, Él está ahí, en el lugar de honor, al lado de Dios. Cuando encuentres que te falla la fe, repasa esa historia, punto por punto, esa larga letanía de hostilidades por la que Él se abrió paso. ¡Eso inyectará adrenalina en tu alma!

Les digo, “Pueden lograrlo. Pueden ganar. Está en su ADN. Manténganse enfocados.”

Jane Hansen Hoyt
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Jane Hansen Hoyt
Presidenta/Directora Ejecutiva
Aglow International
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Just Step Into Your Identity
あなたの心は定まっていますか? (Is Your Heart Fixed?)
 

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